Visión cristiana

De Jesus de Nazaret

Visión cristiana

Aunque las perspectivas cristianas sobre Jesús son diferentes, es posible describir una visión general de la mayoría cristiana examinando las semejanzas encontradas en los textos catequéticos o confesionales de la doctrina católica, ortodoxa y algunas protestantes.[1] Esta visión, considerada aquí como la principal, no incluye a todos los grupos que se definen a sí mismos como cristianos y que tienen otras visiones que tratamos en las subsecciones de este artículo.

Visión principal

Cristo llevando la cruz, El Greco, 1580.
Cristo llevando la cruz, El Greco, 1580.

La mayoría de los cristianos profesan la creencia de que Jesús es el Mesías (Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento,[2] quien, a través de su vida, muerte y resurrección, restauró la comunión de la humanidad con Dios en la sangre del Nuevo Convenio. Su muerte en una cruz se entiende como el sacrificio redentor: la fuente de salvación de la humanidad y la expiación del pecado[3] que había entrado en la historia humana a través del pecado original de Adán.[4]

Otra creencia mayoritaria entre los cristianos es considerar a Jesús el único Hijo de Dios, el Señor,[5] y la Palabra eterna (que es una traducción del griego Logos),[6] que se hizo hombre en la encarnación,[7] de forma que aquellos que creen en él tendrán la vida eterna. Además, mantienen que Jesús nació de la Virgen María por el poder del Espíritu Santo en un evento descrito como el nacimiento virginal milagroso o Encarnación. Durante su vida, Jesús proclamó la "buena noticia" (evangelio, del griego euangelion) de que la llegada del Reino de los Cielos estaba próxima,[8] y estableció la Iglesia cristiana, que es la semilla del reino. La acción de Jesús en la Última Cena, donde instituyó la Eucaristía, se entiende como fundamental para la comunión con Dios y el recuerdo del sacrificio de Jesús.

En su mayoría, los cristianos también creen que Jesús fue ejecutado mediante la crucifixión, descendió al Infierno (entendido como el lugar del castigo eterno o de la muerte) y ascendió corporalmente desde la muerte en el milagro definitivo que presagia la resurrección de la humanidad al final de los tiempos, momento en el que Cristo vendrá otra vez para juzgar a los vivos y a los muertos, y los elegirá para ir al Cielo o para ser condenados al Infierno.

La naturaleza de Jesús fue articulada y refinada teológicamente mediante una serie de siete concilios ecuménicos entre el año 325 y el 681 (ver Cristología). Estos concilios describieron a Jesús como una de las tres hipóstasis divinas o personas de la Santísima Trinidad: el Hijo, junto con Dios Padre y el Espíritu Santo serían la sustancia única de un solo Dios. Además, Jesús es definido como una persona con naturaleza completamente humana y completamente divina, una doctrina conocida como unión hipostática (no aceptada por la Ortodoxia Oriental: ver nestorianismo, monofisitismo y miafisitismo). En defensa de la divinidad de Jesús, algunos interpretadores argumentan que hay un trilema, o tres posibilidades, que resultan de la afirmación de Jesús de que él es el único Dios de Israel:[9] es verdaderamente Dios, es un mentiroso o es un lunático —las dos últimas descartadas sobre la base de la coherencia de Jesús.[10]

Relacionado con: ¿cómo es Jesús para los cristianos?, creencias mayoritarias sobre Cristo, visión de los cristianos trinitarios sobre Jesús de Nazaret.

Notas

  1. Esta sección utiliza diferentes fuentes para determinar las doctrinas de estos grupos, especialmente los primeros Credos, el Catecismo de la Iglesia Católica, ciertas obras teológicas y diversas Confesiones redactadas durante la Reforma, incluyendo los Treinta y Nueve Artículos de la Iglesia de Inglaterra, obras contenidas en el Libro de la Concordia y otras.
  2. Catecismo de la Iglesia Católica §436-40; Treinta y nueve artículos de la Iglesia de Inglaterra, artículo 2; Irenaeus Adversus Haereses en Patrologia Graeca ed. J. P. Migne (Paris, 1857–1866) 7/1, 93; Lucas 2:11; Mateo 16:16
  3. Catecismo de la Iglesia Católica §606-618; Concilio de Trento (1547) en Denzinger-Schönmetzer, Enchiridion Symbolorum, definitionum et declarationum de rebus fidei et morum (1965) §1529; Juan 14:2-3
  4. Treinta y nueve artículos de la Iglesia de Inglaterra, artículo 9; Confesión de Augsburgo, artículo 2; Segunda Confesión Helvética, capítulo 8; Romanos 5:12–21; Corintios 15:21–22.
  5. Credo de los Apóstoles; Credo Niceno; Catecismo de la Iglesia Católica §441-451; Confesión de Augsburgo, artículo 3; Pequeño catecismo de Lutero, comentario sobre el Credo de los Apóstoles; Mateo 16:16-17; Corintios 2:8
  6. Confesión de Augsburgo, artículo 3; Juan 1:1
  7. Credo de los Apóstoles; Credo Niceno; Catecismo de la Iglesia Católica §461-463;Treinta y Nueve artículos de la Iglesia de Inglaterra, artículo 2; Pequeño catecismo de Lutero, comentario sobre el "Credo de los Apóstoles"; Juan 1:14,16; Hebreos 10:5-7
  8. Catecismo de la Iglesia Católica §541-546
  9. Juan 8:58
  10. C.S. Lewis y Peter Kreeft (1988): "La divinidad de Jesucristo" de Fundamentos de la Fe. Ignatius Press.


Herramientas personales
sobre la web