Arresto, juicio y muerte
De Jesus de Nazaret
| Vida y enseñanzas de Jesús |
|---|
En el relato de los Evangelios sinópticos, Jesús fue con sus seguidores a Jerusalén durante la fiesta de Pascua y una gran multitud se reunió con ellos al grito de "¡Hosanna! Bendito sea el que viene en nombre del Señor. ¡Bendito sea el Rey de Israel!".[1] Después de su entrada triunfal,[2] Jesús provocó un altercado en el Templo de Herodes tirando las mesas de los cambistas que tenÃan allà sus tiendas, y acusándoles de haber convertido el templo en una "cueva de ladrones" (Marcos 11:17). Más tarde, en esa semana, Jesús celebró la comida de Pascua con sus discÃpulos —un evento conocido posteriormente como la Última Cena— en la cual profetizó que serÃa traicionado por uno de sus discÃpulos y serÃa ejecutado. En este ritual, Jesús cogió pan y vino, diciendo: "este es mi cuerpo, que he dado por vosotros" y "esta copa es la sangre de la Nueva Alianza que he derramado por vosotros", y les dio instrucciones a los discÃpulos para que hicieran aquello en conmemoración suya (Lucas 22:7-20). Después de la cena, Jesús y sus discÃpulos fueron a rezar al JardÃn de GetsemanÃ.
Mientras estaba en el JardÃn, Jesús fue arrestado por los guardias del templo a las órdenes del SanedrÃn y el sumo sacerdote, Caifás (Lucas 22:47-52, Mateo 26:47-56). El arresto tuvo lugar clandestinamente, de noche, para evitar una revuelta, ya que Jesús era muy popular entre la gente (Marcos 14:2). Judas Iscariote, uno de sus apóstoles, traicionó a Jesús identificándolo ante los guardias con un beso. Simón Pedro, otro de los apóstoles de Jesús, usó una espada para atacar a uno de los captores de Jesús, cortándole la oreja, la cual, según Lucas, Jesús sanó enseguida de forma milagrosa.[3] Jesús advirtió a los apostóles de que "todo aquel que tomara la espada perecerÃa por la espada" (Mateo 26:52). Después del arresto de Jesús, los apóstoles fueron a esconderse.
Durante el Juicio de Jesús por el SanedrÃn, los sumos sacerdotes y ancianos le preguntaron a Jesús "¿eres tú el Hijo de Dios?" y él replicó "tú lo has dicho", por lo que condenaron a Jesús por blasfemia (Lucas 22:70-71). Los sumos sacerdotes le llevaron ante el procurador romano Poncio Pilatos, basándose en una acusación de sedición por decir que era Rey de los JudÃos.[4] Cuando Jesús estuvo ante Pilatos, éste le preguntó "¿eres tú el rey de los judÃos?", a lo que Jesús contestó "tú lo has dicho". Según los Evangelios, Pilatos sintió personalmente que Jesús no era culpable de ningún crimen contra los romanos, y ya que habÃa una costumbre en Pascua por la que el gobernador podÃa liberar a un prisionero (costumbre no registrada fuera de los Evangelios), ofreció a la multitud elegir entre Jesús de Nazaret y un insurrecto llamado Barrabás. La multitud eligió liberar a Barrabás y crucificar a Jesús. Pilatos se lavó las manos para indicar que él era inocente de la injusticia de aquella decisión (Mateo 27:11-26).Según los cuatro Evangelios, Jesús murió antes de la tarde en el Calvario, al que también se le llamaba Gólgota. José de Arimatea, un judÃo rico miembro del SanedrÃn según Marcos y Lucas, recibió el permiso de Pilatos para tomar posesión del cuerpo de Jesús, situándolo en una tumba.[5] Según Juan, José fue ayudado por Nicodemo, que se le unió para enterrar a Jesús y que aparece en otras partes del Evangelio de Juan (Juan 19:38-42). Los tres Evangelios sinópticos hablan de un oscurecimiento del cielo desde las doce hasta las tres de la tarde, y Mateo también menciona un terremoto (Mateo 27:51).
Relacionado con: prendimiento de Jesús, últimos dÃas de Cristo, última cena de Jesucristo.
Notas
- ↑ La multitud estaba citando salmos, como se cuenta en Juan 12:13-16.
- ↑ Juan sitúa la limpieza del templo al comienzo de la predicación de Jesús.
- ↑ El apostól es identificado como Simón Pedro en Juan 18:10; la sanación de la oreja está en Lucas 22:51.
- ↑ Mateo 27:11, Marcos 15:12.
- ↑ Marcos 15:42–46, Lucas 23:50–56).

